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miércoles, 23 de abril de 2008

La oración de la rosa - Dulce María Loynaz

(Salvador Dalí, Rosa meditativa, 1958)


LA ORACIÓN DE LA ROSA

Padre nuestro que estás en la tierra; en la fuerte
y hermosa tierra;
en la tierra buena:

Santificado sea el nombre tuyo
que nadie sabe; que en ninguna forma
se atrevió a pronunciar este silencio
pequeño y delicado…, este
silencio que en el mundo
somos nosotras
las rosas…

Venga también a nos, las pequeñitas
y dulces flores de la tierra,
el tu Reino prometido…

Hágase tu voluntad, aunque ella
sea que nuestra vida sólo dure
lo que dura una tarde…

El sol nuestro de cada día, dánoslo
para el único día nuestro…

Perdona nuestras deudas
-la de la espina,
la del perfume cada vez más débil,
la de la miel que no alcanzó
para la sed de dos abejas…-,
así como nosotros perdonamos
a nuestros deudores los hombre,
que nos cortan, nos venden y nos llevan
a sus mentiras fúnebres,
a sus torpes o insulsas fiestas…

No nos dejes caer
nunca en la tentación de desear
la palabra vacía -¡el cascabel
de palabras!...-
ni el moverse de pies
apresurados,
ni el corazón oscuro de
los animales que se pudre…
Mas líbranos de todo mal.
Amén.

Autora: Dulce María Loynaz

domingo, 9 de marzo de 2008

Poema XCVI y Quiéreme entera - Dulce María Loynaz

(Fernando Zobel, Invierno húmedo, 1982)


POEMA XCVI

No cambio mi soledad por un poco de amor. Por mucho amor, sí.
Pero es que el mucho amor también es soledad…
¡Que lo digan los olivos de Getsemaní!



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QUIÉREME ENTERA...

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda... o no me quieras!

Dulce María Loynaz